jueves, 11 de marzo de 2010

El caso Marta Sanz

– ¿Ernest Blaumann? Venimos a detenerlo. Está acusado del asesinato de Marta Sanz.
Una ola de silencio inundó las escaleras del edificio interrumpiendo a su paso las actividades habituales del domingo. Una puerta que no había producido sonido alguno al abrirse se cerró ruidosamente; las pisadas de unas zapatillas deportivas se detuvieron entre dos pisos; un equipo de música se desconectó. Los dos policías terminaron de entrar en la vivienda y Ernest Blaumann, en pijama, cerró la puerta tras ellos. El más joven de los agentes guardó su identificación y resumió:
– Me llamo Juan Gelman. Él es el agente Frederick Taylor. El viernes pasado le seguimos cuando llevó a Hans Schwarzmann hasta el aeropuerto. Vístase y acompáñenos, por favor.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Momentum

El hombre mostró dos entradas. Dos asientos centrados en la mejor fila del patio de butacas. La joven acomodadora insistió. Debería dejar una de las entradas en taquilla. Su acompañante no podrá entrar una vez comience la función. No importa, respondió él. Si deja la otra entrada en la taquilla y ella llega a tiempo podrá entrar. ¿Ella? No, seguro que ya no viene. El hombre cogió dos programas antes de que la muchacha se lo ofreciera, dejó el abrigo sobre una de las butacas y se sentó en la otra después de ajustar cuidadosamente su chaqueta.

lunes, 1 de marzo de 2010

945 kg. 12 personas

El último en salir debe apagar las luces y conectar la alarma. Alarma activada, abandone el recinto. Ya en el pasillo, el joven empuja la puerta de cristal para comprobar que queda cerrada. Zen, comunicación visual. Avenida de la República, 264. Planta 36, puertas C y F. Conecta su MP3 mientras se aleja por el pasillo. Sigur Ros, Track 3. Play. Sale luz de uno de los ascensores donde un hombre evita con la mano que se cierren las puertas.

- Vámonos. Ya es hora de salir de aquí.

domingo, 14 de febrero de 2010

Trapicheando

No quedaban libros en mi ebook. Por la noche fui a la Plaza 14M. Esperé tras el quiosco. Un hombre susurró “Santos Borges Eco Conrad”. Le cambié mi reloj por la micro tarjeta..

Concurso de Microrrelatos

miércoles, 10 de febrero de 2010

El sari rosa

La explanada junto al río Ganges acogía como todas las tardes una actividad intensa. Niños y niñas corrían hasta acabar peleando cerca de la orilla, mujeres atravesaban la explanada a paso ligero camino del mercado, otras volvían con la compra envuelta en fardos que llevaban sobre la cabeza, grupos de hombres discutían a la puerta de las cercanas casas de adobe y algunos ancianos paseaban en silencio junto al río. Otro cortejo, ni más numeroso, ni más ruidoso, ni más llamativo que el anterior ocupó parte de la explanada delante de una de las piras que tenía colocados sobre la estructura de madera montones de leña más ligeros, paja seca y pequeños bloques aromáticos de sándalo. Dos hombres del cortejo se adelantaron y depositaron sobre la pira la carga que portaban. Junto al blanco sudario se irguió con dificultad una figura femenina envuelta en un sari de un intenso color rosa.